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Belleza y Salud
06:39 PM / 19/06/2017
Antibióticos fuera del menú: Un cambio para construir un mundo más saludable
Agencias
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Los antibióticos son medicamentos muy importantes para el tratamiento de infecciones bacterianas en humanos y animales. Desde su introducción en los sistemas de salud (1940’s), han salvado innumerables vidas y han hecho que varias técnicas médicas avanzadas sean posibles o seguras. Pero hoy, la resistencia a los antibióticos (RBA) está amenazando con dejarnos sin un tratamiento eficaz para tratar las infecciones bacterianas. Con el tiempo, las bacterias han desarrollado los medios para evitar y sobrevivir a la acción de estos medicamentos. A medida que aumenta la resistencia, los antibióticos que eran útiles para tratar las infecciones van perdiendo su eficacia. 

El mal uso de antibióticos 

Si bien la RBA es una capacidad de las especies bacterianas desarrollada en su proceso evolutivo, está siendo acelerada por el mal uso y abuso de estos medicamentos y es necesario entenderla como un complejo fenómeno que brota de la combinación de procesos naturales y de los impactos negativos de la intervención humana. Muchos académicos y científicos la han comparado con el calentamiento global por ser capaz de afectar de manera drástica a la población mundial.

Desde el punto de vista ecológico, la RBA va más allá de ser un problema médico, pues abarca varias dimensiones incluidas las de orden ambiental. Por ejemplo, las aguas residuales de plantas farmacéuticas en la India contienen 45 kg de antibióticos por día (en comparación, el consumo en Suecia es de 9kg por día), y se ha observado altas cantidades de estos medicamentos río abajo y como una consecuencia natural, bacterias multirresistentes. De la misma manera, un estudio de la Universidad Nacional de Bogotá asevera que la contaminación por medicamentos (incluidos los antibióticos) es un tema emergente por el potencial que tienen de afectar al ambiente.

Otro escenario son en las granjas de producción animal. Con frecuencia en aves, cerdos y vacas, se usan las mismas clases de antibióticos que en los seres humanos; en algunos países como los EEUU, el ganado consume el 80% del total de antibióticos.

Consumers International señala que, en pruebas recientes a la carne y a las aves de corral realizadas por organizaciones de consumidores y autoridades nacionales de varios países, se han encontrado niveles alarmantemente altos de bacterias resistentes a los antibióticos, como Campylobacter y Salmonella, que causan infecciones intestinales. Similar es el caso de Kenia, donde el 75% de las bacterias presentes en pollos que se comen en ese país, presentaron resistencia al menos a un antibiótico.  

La preocupación generalizada es que estas bacterias tienen la posibilidad de transmitirse a los seres humanos por contacto directo o indirectamente a través de la cadena alimenticia, el agua, el aire y los suelos. Con respecto a esto, la Sociedad General de Microbiología de Gran Bretaña señala que los antibióticos utilizados en la producción ganadera intensiva pueden tener un efecto adverso en los ecosistemas agrícolas del suelo[5]. 

Una situación crítica

Jenny Lündstrom de ReAct Europa, asevera que debido al aumento de la demanda de proteína animal existirá un crecimiento del uso rutinario de antibióticos en un 67% para 2030, a pesar de las evidencias de la relación entre este uso y el aumento de la resistencia bacteriana a los antibióticos en las infecciones humanas. La Organización Mundial de la Salud (OMS), en septiembre de 2016, ha puesto en alerta a todos sus Estados miembros sobre esta problemática pues supone una amenaza cada vez mayor para la salud pública mundial. Según lo sostiene la revista Scientific American la RBA será la principal causa de muerte para el año 2050.

El problema está presente

En la actualidad, sabemos del intercambio de genes de resistencia entre animales y seres humanos porque las evidencias se incrementan,pero no tenemos un conocimiento completo sobre su magnitud. En China, científicos de la Universidad Agrícola de Canton en 2015 encontraron un gen capaz de otorgar resistencia a bacterias como Escherichia coli al antibiótico colistina, medicamento crítico para la salud humana y que es muy utilizado en granjas porcícolas y avícolas. Las bacterias resistentes a este antibiótico fueron registradas en unos 1.300 pacientes hospitalizados en las provincias chinas de Guangdong y Zhejiang.

En Ecuador según lo relata el Fotodocumental “FotoResistencia”, existen varios casos relacionados con resistencia bacteriana, por ejemplo, en la provincia del Cañar, se registró la historia de una persona que sufrió una infección ósea provocada por agentes bacterianos, entre los cuales está Staphilococcus aureus, (bacteria que en determinadas circunstancias suele ser responsable de graves infecciones) cuyo padecimiento se prolongó durante 5 años debido a la RBA.

Un llamado a la acción

La Coalición para afrontar la Resistencia a los Antibióticos sostiene que el uso de antibióticos en las granjas de producción animal para promover el crecimiento, así como para prevenir enfermedades ocasionadas por las malas condiciones de crianza tiene que ser prohibido, y el uso terapéutico tiene que estar supervisado por profesionales del ramo. Agrega que la preservación de antibióticos eficaces para la salud humana debe tener prioridad frente a su uso en la producción de alimentos con fines comerciales.

Un gran ejemplo de acción global fue la campaña “Antibióticos fuera del Menú”, ejecutada por Consumers International e impulsada por varias organizaciones internacionales como ReAct, las cuales hicieron un llamado de exigencia a KFC, Subway y McDonald’s para que sea retirada de sus productos carne de animales tratados rutinariamente con antibióticos. La campaña tuvo eco en más de 2 millones de personas en el mundo, ocasionando que se dieran los primeros compromisos en sus restaurantes en los EEUU, pero sin repercusión en sus cadenas de restaurantes a nivel mundial.

Por esto, es necesario ampliar la discusión y llevarla a nuestro entorno. ¿Acaso hemos preguntado en el mercado o la tienda, a las empresas productoras y las cadenas de restaurantes sobre los procesos de producción, la huella ecológica y la calidad nutricional de la carne que consumimos? Aquello nos demuestra que esta problemática nos incumbe a todos y que es imperioso actuar para construir un mundo más saludable.

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